Seguridad: qué protege y qué no
Última revisión: 7 de septiembre de 2026.
Una app que dice «cifrado extremo a extremo» y no dice dónde acaba ese cifrado está vendiendo una garantía que no puede cumplir. Empezando por esto: la garantía completa la da la aplicación instalada; en el navegador, el programa que cifra se descarga de nuestro servidor en cada carga. Esta página existe para que decidas qué contar en T-kall sabiendo lo que hay.
Lo que sí protege
- El contenido de tus mensajes. Se cifra en tu dispositivo y se descifra en el de la otra persona. El servidor guarda sobres cerrados y no tiene las claves para abrirlos.
- El título y las notas de tus citas. Un calendario dice muchísimo de una persona («reunión con el abogado»), así que también van cifrados. El precio: el aviso de los 15 minutos no puede decirte de qué cita se trata.
- Las llamadas de DOS personas. El audio y el vídeo viajan cifrados (DTLS-SRTP) directamente entre los dos aparatos siempre que la red lo permita. Cuando no lo permite, un servidor de reenvío pasa el tráfico ya cifrado: reenvía sin poder escuchar. Las llamadas de GRUPO no: las ve nuestro servidor de salas, y por eso tienen su propio apartado (punto 8).
- Las contraseñas. Se guardan como hash Argon2id, nunca en claro. Ni siquiera nosotros podemos leerlas.
-
El tránsito. Todo va por TLS. La app está compilada de forma que no puede
hablar por
http://con nadie: si alguien la apuntara a un servidor sin cifrar, dejaría de funcionar en vez de mandar los mensajes en claro sin avisar. - Que no te cuelen un dispositivo falso. Cada cuenta publica una lista firmada de sus aparatos, y esas listas entran en un registro al que solo se puede añadir. Tu aparato exige la prueba de que la lista de tu contacto está en ese registro y vigila también la tuya: si alguien publicara una lista a tu nombre que tú no firmaste, lo detecta tu propio teléfono. Los mensajes llevan dentro qué versión del registro vio quien escribe, así que dos personas que se hablan lo comparan sin querer. Desde agosto de 2026; el límite que queda está en el punto 1 de abajo.
- Las claves privadas no salen del dispositivo. La copia de seguridad de Android está desactivada a propósito, para que no acaben subidas a la nube de Google.
Lo que no protege (todavía)
1. El registro de claves lo publicamos nosotros
Hasta agosto de 2026 aquí ponía que el primer contacto con alguien nuevo no se podía verificar, y que cerrarlo era «un proyecto grande». Ese proyecto está hecho y lo que hace está contado arriba. Lo que queda abierto es más pequeño, pero no es cero.
Ese registro no impide el ataque: lo hace detectable. Un servidor malicioso puede publicar una clave falsa; lo que ya no puede es hacerlo en secreto, porque le obliga a publicar dos versiones incompatibles de la misma historia y eso se ve. Es el mismo trato que sostiene los certificados de toda la web desde hace una década.
Y lo publica nuestro propio servidor. Mientras las raíces del registro no estén copiadas en un sitio independiente, quien las comprueba y quien las emite son la misma casa. Detectar la contradicción sigue funcionando entre dos personas que se hablan —eso no depende de nosotros—, pero la verificación por terceros todavía no existe.
Qué lo cierra: publicar las raíces fuera, donde cualquiera pueda auditarlas sin tener cuenta. Mientras tanto, comparar el número de seguridad por otro canal sigue siendo la comprobación más fuerte que existe, porque es la única que no se apoya en nuestra infraestructura.
2. Los chats cambian de clave en cada mensaje; curarse de un robo, todavía no
Cada mensaje de chat viaja con su propia clave, derivada de un acuerdo nuevo por mensaje (X3DH, el mismo primer paso que usa Signal). Eso cubre un ataque concreto, y conviene decir exactamente cuál y cuál no:
- Cada mensaje tiene su propia clave, y la anterior se destruye. Quien se guarde hoy tus mensajes cifrados —una copia de la base de datos, un volcado de tráfico— y consiga meses después la clave de tu aparato, no abre nada de lo anterior con esa clave (lo que sí se llevaría es lo que quede en el almacén local del aparato —el texto ya descifrado y una segunda caché con la clave de cada mensaje, con el mismo tope—: es el punto de abajo). Con un matiz que hay que decir: ese borrado es inmediato mientras queden prekeys de un solo uso, y si el lote se agota se cae a la prekey firmada, donde la protección llega al rotarla —hasta 37 días más tarde.
Y lo que sigue sin cubrir, que importa igual:
- La conversación no se cura sola. Si alguien llega a robar la clave de un dispositivo, le sigue sirviendo: no hay ningún intercambio limpio que se la invalide. El doble trinquete que cierra esto está programado y la app sabe leer lo que emite, pero hoy está apagado: al desincronizarse una sesión dejaba pares de mensajes ilegibles para siempre, y una pérdida de datos permanente es peor que la ventana que cerraba. Se encenderá cuando la recuperación de sesión esté hecha y revisada. Esta página llegó a decir que ya estaba resuelto: fue cierto unas semanas de agosto de 2026 y dejó de serlo al apagarlo. Se corrige aquí antes que dejarlo prometido.
- Si te quitan el móvil, lo reciente sigue expuesto —y ahora es el texto. Desde el 28 de agosto de 2026 la app sí guarda en el teléfono los mensajes ya descifrados —descifrar la primera vez que se muestra y leer de ahí, como Signal o WhatsApp— en vez de volver a descifrar el hilo entero cada vez que abres un chat. Va envuelto con una clave local que no se puede exportar del aparato: quien copie el almacén sin la clave no lee nada, y un fallo de la parte web tampoco puede copiar la clave —lo que ese fallo sí podría hacer es usarla desde dentro de la app y leer el texto guardado, mensaje a mensaje—. Sigue limitado a 400 días o 20 000 mensajes (contados desde que ese aparato lo guardó, y podados al arrancar); pero quien se lleve el aparato desbloqueado y vuelque su almacenamiento se lleva el texto, no solo las claves para obtenerlo. Está pendiente una contraseña local que lo cifre en reposo. Nada de esto protege de quien tiene tu teléfono en la mano.
- Las citas no. El título y las notas de una cita siguen con el esquema anterior: se cifran hoy para entregarse semanas después, y ese adelanto no encaja con un esquema que cambia de clave a cada paso. Trátalas como el eslabón más flojo.
- Solo si las dos personas han actualizado. Si quien escribe —o cualquiera de los aparatos que reciben— lleva una versión anterior, ese mensaje viaja con la protección de antes. La app lo marca con un aviso ámbar («Enviado sin secreto hacia adelante (formato antiguo)») cuando alguien que ya te escribía con la protección nueva vuelve a hacerlo sin ella —también sobre tus propios mensajes—, salvo que ese mensaje ya lleve un aviso rojo, que manda; si esa persona nunca ha actualizado, no hay con qué comparar y no sale aviso.
La mitad de este apartado —que cada mensaje lleve su clave— está hecha y en uso. La otra mitad —que la conversación se cure de un robo— exige el trinquete encendido, y encenderlo exige antes la recuperación de sesión: es el trabajo pendiente más grande de esta página. Y ninguna de las dos toca el punto 1 —el primer contacto—: sirven para proteger una conversación, no para demostrarte con quién la estás teniendo.
3. El servidor ve todo lo que no está cifrado
Cifrado no va, y el servidor lo ve entero:
- quién habla con quién, y cuándo;
- a qué hora es cada cita y cuánto dura, y quién está invitado a qué;
- los correos y teléfonos de todas las cuentas (son la identidad: tienen que estar en claro para que puedan encontrarte);
- la pertenencia a equipos, canales y organizaciones;
- las direcciones IP de cada conexión.
Eso son los metadatos, y para mucha gente son más reveladores que el contenido: que dos personas hablen a diario a las tres de la madrugada dice bastante sin leer una sola palabra. Signal ataca esto con técnicas que nosotros no tenemos todavía.
4. No hay copia de seguridad, a propósito
Las claves privadas viven solo en el dispositivo y la copia de seguridad de Android está desactivada. El precio hay que decirlo antes y no después: al cambiar de móvil o al reinstalar, se pierden el historial y las claves. No hay forma de recuperarlo.
La alternativa correcta es una copia cifrada con una clave que solo tengas tú, como el respaldo cifrado de WhatsApp. No está hecha.
5. La app es una web dentro de un contenedor
T-kall se ejecuta en el WebView del sistema, no es un cliente nativo. La seguridad del cifrado depende, por tanto, de la seguridad de ese WebView, que actualiza Google y no nosotros. Está mitigado (sin tráfico en claro, sin copias, con política de contenidos), pero es una superficie de ataque que Signal o Threema no tienen porque sus clientes son nativos.
6. El bloqueo con huella protege menos de lo que parece
El bloqueo biométrico impide que alguien que coja tu móvil desbloqueado abra la app y lea. Eso hace, y está bien. Lo que no hace es cifrar nada: quien tenga acceso al almacenamiento del dispositivo (con root, con un volcado forense o con un fallo de Android) saca las claves —y, desde el 28 de agosto de 2026, el texto de los mensajes de hasta 400 días— sin pasar por la huella. Es una puerta, no una caja fuerte.
8. Las llamadas de grupo las ve nuestro servidor
Una llamada de dos personas va directa de un aparato al otro y nadie por el camino puede escucharla. Una llamada de grupo no puede ir así: hace falta un servidor que junte y reparta el audio y el vídeo de todos, y ese servidor —nuestro— los ve en claro. No es un fallo, es cómo funciona una sala de grupo mientras no haya cifrado en el dispositivo para varios.
Está construido y todavía apagado. El cifrado de sala (SFrame, con el reparto de claves por el canal ya cifrado) viaja en la app detrás de un interruptor que sigue en «no». Se encenderá cuando esté probado en vivo con gente de verdad; hasta entonces, la app te lo dice dentro de la sala y aquí. Si lo que vas a contar no puede pasar por nuestro servidor, usa la llamada de dos.
9. Nadie de fuera lo ha auditado
Todo el análisis de seguridad de T-kall lo hemos hecho nosotros. Signal, WhatsApp, Threema y Wire tienen auditorías externas publicadas y protocolos revisados por la academia durante años. Un fallo criptográfico no se nota funcionando: la app va perfecta y los mensajes se leen igual. Por eso una revisión propia, por cuidadosa que sea, no sustituye a una externa.
Resumen
| Límite | Gravedad hoy | Qué lo cerraría |
|---|---|---|
| El registro de claves lo publica nuestro servidor: nadie de fuera lo audita | Media | Publicar las raíces en un sitio independiente |
| Sin recuperación tras un compromiso: la clave robada de un aparato sigue sirviendo | Media | Encender el doble trinquete, que exige antes la recuperación de sesión |
| Las citas no cambian de clave en cada envío (los mensajes sí) | Media | Rehacer el cifrado de citas, que hoy se adelanta semanas |
| Quien se lleva el aparato lee lo reciente, y desde el 28-08-2026 es el texto ya descifrado, no solo las claves (400 días / 20 000 mensajes) | Media | Contraseña local que cifre el almacén en reposo, o reducir ese límite |
| Metadatos en claro | Media | Remitente sellado y contactos cifrados |
| Sin copia de seguridad | Media (usabilidad) | Respaldo cifrado con clave del usuario |
| WebView como frontera | Media | Cliente nativo |
| Biometría no es cifrado | Baja | Claves atadas al almacén seguro del sistema |
| Las llamadas de grupo las ve nuestro servidor de salas (las de dos, no) | Alta | Encender el cifrado de sala, ya construido, cuando esté probado en vivo |
| Sin auditoría externa | — | Contratar una |
Qué puedes hacer tú
- Compara el número de seguridad de una conversación nueva por otro canal antes de contar nada delicado. Es lo único que cierra hoy el punto 1.
- Compara el código de la llamada en voz alta al empezar. Si los dos leéis el mismo, nadie está en medio.
- Revisa tus dispositivos de vez en cuando y revoca los que no reconozcas. Un dispositivo nuevo necesita el visto bueno de uno que ya esté aprobado.
- Da por perdido el historial cuando cambies de móvil: hoy no hay restauración.
Si tu vida depende de esto
Si eres periodista, activista o cualquier persona con un adversario capaz y con recursos, usa una app con auditorías externas publicadas. Signal es la recomendación honesta para ese caso. Que desde agosto de 2026 los chats cambien de clave en cada mensaje no cambia esta recomendación, ni tampoco lo hace el registro de claves de agosto. Y conviene entender por qué: ese registro hace que una clave falsa deje huella, pero lo publica nuestro propio servidor y no lo audita nadie de fuera, así que la garantía sigue apoyándose en nosotros. A eso se suma que nadie de fuera ha auditado este código: que el algoritmo sea el correcto no demuestra que esté bien implementado, y esa diferencia es justo la que paga una auditoría. Ninguno de estos límites impide usar T-kall; todos cambian para qué conviene usarlo.
Contar un fallo
Si encuentras un problema de seguridad, avísanos antes de hacerlo público y nos da tiempo a arreglarlo: angel@engravitysigns.com. Escribe «Fallo de seguridad» en el asunto.
No tenemos programa de recompensas ni acuerdo de divulgación que ofrecerte, y preferimos decirlo a insinuar lo contrario. Lo que sí hacemos: contestar, arreglar, y darte el crédito que quieras —o ninguno, si lo prefieres así—.