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T-kall

Seguridad: qué protege y qué no

Última revisión: 7 de septiembre de 2026.

Una app que dice «cifrado extremo a extremo» y no dice dónde acaba ese cifrado está vendiendo una garantía que no puede cumplir. Empezando por esto: la garantía completa la da la aplicación instalada; en el navegador, el programa que cifra se descarga de nuestro servidor en cada carga. Esta página existe para que decidas qué contar en T-kall sabiendo lo que hay.

Lo que sí protege

Lo que no protege (todavía)

1. El registro de claves lo publicamos nosotros

Hasta agosto de 2026 aquí ponía que el primer contacto con alguien nuevo no se podía verificar, y que cerrarlo era «un proyecto grande». Ese proyecto está hecho y lo que hace está contado arriba. Lo que queda abierto es más pequeño, pero no es cero.

Ese registro no impide el ataque: lo hace detectable. Un servidor malicioso puede publicar una clave falsa; lo que ya no puede es hacerlo en secreto, porque le obliga a publicar dos versiones incompatibles de la misma historia y eso se ve. Es el mismo trato que sostiene los certificados de toda la web desde hace una década.

Y lo publica nuestro propio servidor. Mientras las raíces del registro no estén copiadas en un sitio independiente, quien las comprueba y quien las emite son la misma casa. Detectar la contradicción sigue funcionando entre dos personas que se hablan —eso no depende de nosotros—, pero la verificación por terceros todavía no existe.

Qué lo cierra: publicar las raíces fuera, donde cualquiera pueda auditarlas sin tener cuenta. Mientras tanto, comparar el número de seguridad por otro canal sigue siendo la comprobación más fuerte que existe, porque es la única que no se apoya en nuestra infraestructura.

2. Los chats cambian de clave en cada mensaje; curarse de un robo, todavía no

Cada mensaje de chat viaja con su propia clave, derivada de un acuerdo nuevo por mensaje (X3DH, el mismo primer paso que usa Signal). Eso cubre un ataque concreto, y conviene decir exactamente cuál y cuál no:

Y lo que sigue sin cubrir, que importa igual:

La mitad de este apartado —que cada mensaje lleve su clave— está hecha y en uso. La otra mitad —que la conversación se cure de un robo— exige el trinquete encendido, y encenderlo exige antes la recuperación de sesión: es el trabajo pendiente más grande de esta página. Y ninguna de las dos toca el punto 1 —el primer contacto—: sirven para proteger una conversación, no para demostrarte con quién la estás teniendo.

3. El servidor ve todo lo que no está cifrado

Cifrado no va, y el servidor lo ve entero:

Eso son los metadatos, y para mucha gente son más reveladores que el contenido: que dos personas hablen a diario a las tres de la madrugada dice bastante sin leer una sola palabra. Signal ataca esto con técnicas que nosotros no tenemos todavía.

4. No hay copia de seguridad, a propósito

Las claves privadas viven solo en el dispositivo y la copia de seguridad de Android está desactivada. El precio hay que decirlo antes y no después: al cambiar de móvil o al reinstalar, se pierden el historial y las claves. No hay forma de recuperarlo.

La alternativa correcta es una copia cifrada con una clave que solo tengas tú, como el respaldo cifrado de WhatsApp. No está hecha.

5. La app es una web dentro de un contenedor

T-kall se ejecuta en el WebView del sistema, no es un cliente nativo. La seguridad del cifrado depende, por tanto, de la seguridad de ese WebView, que actualiza Google y no nosotros. Está mitigado (sin tráfico en claro, sin copias, con política de contenidos), pero es una superficie de ataque que Signal o Threema no tienen porque sus clientes son nativos.

6. El bloqueo con huella protege menos de lo que parece

El bloqueo biométrico impide que alguien que coja tu móvil desbloqueado abra la app y lea. Eso hace, y está bien. Lo que no hace es cifrar nada: quien tenga acceso al almacenamiento del dispositivo (con root, con un volcado forense o con un fallo de Android) saca las claves —y, desde el 28 de agosto de 2026, el texto de los mensajes de hasta 400 días— sin pasar por la huella. Es una puerta, no una caja fuerte.

8. Las llamadas de grupo las ve nuestro servidor

Una llamada de dos personas va directa de un aparato al otro y nadie por el camino puede escucharla. Una llamada de grupo no puede ir así: hace falta un servidor que junte y reparta el audio y el vídeo de todos, y ese servidor —nuestro— los ve en claro. No es un fallo, es cómo funciona una sala de grupo mientras no haya cifrado en el dispositivo para varios.

Está construido y todavía apagado. El cifrado de sala (SFrame, con el reparto de claves por el canal ya cifrado) viaja en la app detrás de un interruptor que sigue en «no». Se encenderá cuando esté probado en vivo con gente de verdad; hasta entonces, la app te lo dice dentro de la sala y aquí. Si lo que vas a contar no puede pasar por nuestro servidor, usa la llamada de dos.

9. Nadie de fuera lo ha auditado

Todo el análisis de seguridad de T-kall lo hemos hecho nosotros. Signal, WhatsApp, Threema y Wire tienen auditorías externas publicadas y protocolos revisados por la academia durante años. Un fallo criptográfico no se nota funcionando: la app va perfecta y los mensajes se leen igual. Por eso una revisión propia, por cuidadosa que sea, no sustituye a una externa.

Resumen

Los mismos límites que llevamos apuntados internamente, sin recortar.
Límite Gravedad hoy Qué lo cerraría
El registro de claves lo publica nuestro servidor: nadie de fuera lo audita Media Publicar las raíces en un sitio independiente
Sin recuperación tras un compromiso: la clave robada de un aparato sigue sirviendo Media Encender el doble trinquete, que exige antes la recuperación de sesión
Las citas no cambian de clave en cada envío (los mensajes sí) Media Rehacer el cifrado de citas, que hoy se adelanta semanas
Quien se lleva el aparato lee lo reciente, y desde el 28-08-2026 es el texto ya descifrado, no solo las claves (400 días / 20 000 mensajes) Media Contraseña local que cifre el almacén en reposo, o reducir ese límite
Metadatos en claro Media Remitente sellado y contactos cifrados
Sin copia de seguridad Media (usabilidad) Respaldo cifrado con clave del usuario
WebView como frontera Media Cliente nativo
Biometría no es cifrado Baja Claves atadas al almacén seguro del sistema
Las llamadas de grupo las ve nuestro servidor de salas (las de dos, no) Alta Encender el cifrado de sala, ya construido, cuando esté probado en vivo
Sin auditoría externa Contratar una

Qué puedes hacer tú

Si tu vida depende de esto

Si eres periodista, activista o cualquier persona con un adversario capaz y con recursos, usa una app con auditorías externas publicadas. Signal es la recomendación honesta para ese caso. Que desde agosto de 2026 los chats cambien de clave en cada mensaje no cambia esta recomendación, ni tampoco lo hace el registro de claves de agosto. Y conviene entender por qué: ese registro hace que una clave falsa deje huella, pero lo publica nuestro propio servidor y no lo audita nadie de fuera, así que la garantía sigue apoyándose en nosotros. A eso se suma que nadie de fuera ha auditado este código: que el algoritmo sea el correcto no demuestra que esté bien implementado, y esa diferencia es justo la que paga una auditoría. Ninguno de estos límites impide usar T-kall; todos cambian para qué conviene usarlo.

Contar un fallo

Si encuentras un problema de seguridad, avísanos antes de hacerlo público y nos da tiempo a arreglarlo: angel@engravitysigns.com. Escribe «Fallo de seguridad» en el asunto.

No tenemos programa de recompensas ni acuerdo de divulgación que ofrecerte, y preferimos decirlo a insinuar lo contrario. Lo que sí hacemos: contestar, arreglar, y darte el crédito que quieras —o ninguno, si lo prefieres así—.